domingo, 29 de abril de 2007
Angela
Caminó por un puente, caminó por la acera y por la orilla. Nadie se dio cuenta, nadie la percibió. Sus alitas de papel la hacían invisible. Es Ángela y quiere soñar. Ángela camina por las calles de la gran ciudad, perdida, inmune, casi incolora. La brisa es su alimento y la lluvia su espíritu. Maldito el día que Ángela encontró a Román. Malherido por el crack y el caballo. Culpables fueron los de la banda de la rata, esos que dicen ser "los sin misericordia" quienes le propiciaron una paliza de muerte. Ángela encontró a Román justo cuando se disponía a soñar. Román estaba muerto, en vida. Ángela soñó con la sangre que Román tenía encima por culpa de sus caprichos, de sus pecados. La poca sangre que Román brotaba llamó a los ojos de Ángela quienes hasta ese momento eran castos. Ella decidió, ya que todo lo sabía, llevarlo a su cueva en un edificio abandonado, justo en el octavo piso. Curó sus lágrimas del cuerpo. Lágrimas rojas. Todas. Las curó con el más mínimo detalle. Ángela se perdió en los ojos de Román, que pedía auxilio y así se perdió. La curiosidad hizo meter sus manos dentro de sus bolsillos y encontró la vida de Román, en polvo blanco, traído desde el norte de México. La razón de la paliza y de su agonía. Para ella aquello eran polvos mágicos y jugó a ser feliz, había encontrado algo maravilloso, entre el juego y el respiro, Ángela sintió cosquillas. La cueva le pareció una casita de muñecas. Se sentó junto a la ventana y soplaba de aquellos polvos mágicos. Pasó el tiempo y Román despertó. Salió de aquella habitación oscura, putrefacta y encontró a una niña al lado de la ventana. El se acercó despacio, un poco inseguro de quien era ella. Ángela al verlo le sonrió tímidamente, quería comenzar un juego. Román nunca sonríe y se acercó para ver lo que tenía entre las manos. Ella cogió el último poco de polvos y se los sopló en la cara. Ella muy sonriente esperaba la reacción de Román para iniciar el juego. Y así fue, a Román le pudo más la adicción que la gratitud y cogió a Ángela de los hombros, la castigó como a el lo castigaron más temprano, le quitó su pureza. No le bastó y rompió sus alitas, ambas hasta hacerlas añicos. Ángela quedó rodeada por un charco de sangre, que brotaba de su vientre. Román salió y amarró la puerta de entrada para que no saliera. Ángela se levantó y al verse rodeada por aquel líquido se sorprendió, quiso volver a soñar por un instante, pero las heridas no se lo permitieron. Se vio acorralada en aquel lugar, frío, putrefacto. Se dio cuenta que no podía salir, sus fuerzas no eran suficientes. Vio sus alas destrozadas y se acercó a la ventana. Ángela quiere volar. Vio entre la basura mucho papel periódico y plástico. Fabricó unas alas casi perfectas de desperdicios. Se acercó a la ventana con sus nuevas alitas. Se veía preciosa. Ángela saltó al vacío y el viento no pudo contenerla. En las noticias dijeron: "Encuentran cadáver de drogadicta ocupa del edificio de los milagros en la calle de la resurrección".
Out
La recompensa después de dos largos años junto a ti es mi libertad. Dejé de buscarte, de pensar en tu nombre, en lo que representas. Fuiste una estrella fugaz sin cola en mi vida. Lo único que extraño del tiempo contigo son los momentos a solas, cuando tu no estabas. Me perdí en tu silencio, en nuestro silencio, en los largos e interminables momentos que compartiamos nada. Triste soñadora de la oscuridad, infiel a tus principios y a todo lo que se te ponga al frente. Tu recuerdo no es más que un triste reclamo, de mi alma, de mi espíritu, a la persona que un día soñé ser. Estás fuera de mi vida, fuera de mi y de mi entorno, fuera de todo, fuera de mis pasos y yo fuera de tus manos. Ya no extraño tus caricias ni tus ronquidos. Ahora la cama es para mi solo.
viernes, 27 de abril de 2007
Reaparece la ardilla y también Megadoro...
Señores...
Cuanto tiempo. Pareciera que me fui por un año. Realmente solo ha pasado como un mes desde la última vez que escribí. La vida en la publicidad está muy bien, se conoce gente, saltas de producción en producción... En fin, mucho estres, pero con muchas recompensas. Quizás lo que más me mueve de todo, es saber que a finales de año rodaré mi primer película. Finalmente después de mucho esperar y de muchos altos y bajos, el guión que algunos conocen se pondrá en la pantalla. De una manera muy modesta, pero es que de verdad, no puedo aguantarme más las ganas de contar esa historia. Son tres años ya soñando y escribiendo. O al revés.
Esta tarde mientras hablaba por teléfono en el patio de mi casa con una persona que me cae muy bien, me di la vuelta mientras andaba, y para mi sorpresa a un metro de mi persona apareció mi buena amiga la ardilla.Me miró con la seguridad con la que se ve a un viejo amigo, estaba impecablemente gorda y la cola increiblemente más peluda.Me volvió a parecer la ardilla más adorable del planeta. En ese momento le dije a mi amiga, con la que hablaba por teléfono, que tenía una ardilla en mi presencia. Ella pensó que quizás yo había fumado algo raro, por que lo dije con una exaltación bastante inusual en mi. La ardilla definitivamente se acordó de la mordida que me había pegado en nuestro último encuentro. La perdoné en el instante. Corrí a la cocina a coger un trozo de pan y mi amiga ardilla corrió tras de mi. Parecía un perrito, se los juro. Le di el pan y para su comodidad se subió a un arbol. La observé por un buen rato y de pronto sucedió que dejó ver sus encantos. La tal ardilla era ardillo. Ya decía yo, que ese tipo de complicidad sólo pasaba entre buenos amigos, se me cruzó por un momento ofrecerle cerveza, pero hace unos días traje un gato a casa. El gato al ver a mi amigo ardillo, subió al arbol también espantando a mi colega. No estoy seguro si volverá a aparecer, pues los gatos y las ardillas no son compadres, pero el reencuentro con "Miguel" (Asi nombré a mi amigo ardillo) fue algo especial.
Cuanto tiempo. Pareciera que me fui por un año. Realmente solo ha pasado como un mes desde la última vez que escribí. La vida en la publicidad está muy bien, se conoce gente, saltas de producción en producción... En fin, mucho estres, pero con muchas recompensas. Quizás lo que más me mueve de todo, es saber que a finales de año rodaré mi primer película. Finalmente después de mucho esperar y de muchos altos y bajos, el guión que algunos conocen se pondrá en la pantalla. De una manera muy modesta, pero es que de verdad, no puedo aguantarme más las ganas de contar esa historia. Son tres años ya soñando y escribiendo. O al revés.
Esta tarde mientras hablaba por teléfono en el patio de mi casa con una persona que me cae muy bien, me di la vuelta mientras andaba, y para mi sorpresa a un metro de mi persona apareció mi buena amiga la ardilla.Me miró con la seguridad con la que se ve a un viejo amigo, estaba impecablemente gorda y la cola increiblemente más peluda.Me volvió a parecer la ardilla más adorable del planeta. En ese momento le dije a mi amiga, con la que hablaba por teléfono, que tenía una ardilla en mi presencia. Ella pensó que quizás yo había fumado algo raro, por que lo dije con una exaltación bastante inusual en mi. La ardilla definitivamente se acordó de la mordida que me había pegado en nuestro último encuentro. La perdoné en el instante. Corrí a la cocina a coger un trozo de pan y mi amiga ardilla corrió tras de mi. Parecía un perrito, se los juro. Le di el pan y para su comodidad se subió a un arbol. La observé por un buen rato y de pronto sucedió que dejó ver sus encantos. La tal ardilla era ardillo. Ya decía yo, que ese tipo de complicidad sólo pasaba entre buenos amigos, se me cruzó por un momento ofrecerle cerveza, pero hace unos días traje un gato a casa. El gato al ver a mi amigo ardillo, subió al arbol también espantando a mi colega. No estoy seguro si volverá a aparecer, pues los gatos y las ardillas no son compadres, pero el reencuentro con "Miguel" (Asi nombré a mi amigo ardillo) fue algo especial.
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