viernes, 21 de noviembre de 2008
Mi obra
Esperemos ver Parávolar en enero en las principales salas de cine del país. También se viene una edición en DVD para los video clubs y me imagino que para alguno que otro pirata... jeje! Gracias por el apoyo y más parávolar el próximo año!
miércoles, 19 de noviembre de 2008
La chiquita amarilla
Asi te recuerdo, verde y naranja. Menuda, muy pequeña pero muy linda. En tus ojos me pierdo y siento la sensación de una ducha, tibia, que se vuelve caliente cuando pasa el tiempo. Contigo el tiempo es pequeño, reducido, pero te llevo aquí adentro y eso me basta. Muy segura, pero adivino tus inseguridades, por ser chiquita, por ser dulce, por ser jodida.
Tu recuerdo solo me trae sonrisas, es puro, es feliz. Quisiera dejar este momento asi, para siempre, que no cambie y regalarte caballitos de mar toda tu vida.
Tu recuerdo solo me trae sonrisas, es puro, es feliz. Quisiera dejar este momento asi, para siempre, que no cambie y regalarte caballitos de mar toda tu vida.
martes, 30 de septiembre de 2008
Tiempo muerto
Y me robé tu alma con ese beso extraño. Ese beso sin sabor a nada que me dejó en el paladar la sensación de haber buscado algo y no saber exactamente que. Y la luz era tenue pero estaba muerta. Compartí mis momentos muertos contigo, aunque eso signifique haber entregado mucho más de mi y esperar menos de ti. Al final fuimos el resultado de la entrega sin pensar de tiempos caducados, occisos, tiempos que jamás volveran y que ya llevamos encima y nos acompañarán para siempre.
jueves, 25 de septiembre de 2008
Y pasó el tiempo
Y ya no quedó nada, se acabó la fiesta de las mentiras y de las verdades a medias. Y pasó el tiempo y no quedó rastro de tu presencia, todo era tan frágil y tan de mentiras que cualquier suspiro se lo podía llevar. Y pasó el tiempo y se encargó de todo. Y pasó el tiempo y el destino sonrió. Y pasó el tiempo y se encargará de ponerte en tu lugar.
martes, 19 de agosto de 2008
Lucky me
Tengo la suerte de tenerte a mi lado. Tengo la suerte,
la fortuna, de poder decir que soy tu amigo. No se si
lo merezca, pero lo soy y siempre he tenido la suerte
de poder regresar a ti y considerarte mi punto de
partida. Mi paño de lágrimas, mi hogar, mi casa, mi
familia. El lugar calientito que me espera siempre,
aunque me pierda, por años, meses, días. Soy
afortunado y siempre estás ahi para mi, para reir y
llorar juntos.
Puedo decir tu nombre todos los días y dejar que se
pierda entre la multitud, siempre tu nombre reaparece,
entre la gente, la fiesta, los globos, el mar. Por más
fuerte y estridente que sea el ruido, siempre
escucharé tu nombre, por que es lo único que puedo
escuchar. Y entre los libros tu nombre será lo único
que nunca perderé entre las líneas y las letras.
La bendición, la suerte, la fortuna de que eres como
una ola del mar, que borra todo lo que está escrito
sobre la arena, palabras vanas, superfluas, oscuras...
Logras dejar el espacio limpio para empezar de nuevo.
Por una tan sola vez, quisiera tener la suerte de
poder ser yo esa ola y que tu seas la arena para
borrar las cosas y dejar el espacio limpio para poder
empezar de nuevo y escribir la historia más grande y
linda del mundo.
la fortuna, de poder decir que soy tu amigo. No se si
lo merezca, pero lo soy y siempre he tenido la suerte
de poder regresar a ti y considerarte mi punto de
partida. Mi paño de lágrimas, mi hogar, mi casa, mi
familia. El lugar calientito que me espera siempre,
aunque me pierda, por años, meses, días. Soy
afortunado y siempre estás ahi para mi, para reir y
llorar juntos.
Puedo decir tu nombre todos los días y dejar que se
pierda entre la multitud, siempre tu nombre reaparece,
entre la gente, la fiesta, los globos, el mar. Por más
fuerte y estridente que sea el ruido, siempre
escucharé tu nombre, por que es lo único que puedo
escuchar. Y entre los libros tu nombre será lo único
que nunca perderé entre las líneas y las letras.
La bendición, la suerte, la fortuna de que eres como
una ola del mar, que borra todo lo que está escrito
sobre la arena, palabras vanas, superfluas, oscuras...
Logras dejar el espacio limpio para empezar de nuevo.
Por una tan sola vez, quisiera tener la suerte de
poder ser yo esa ola y que tu seas la arena para
borrar las cosas y dejar el espacio limpio para poder
empezar de nuevo y escribir la historia más grande y
linda del mundo.
jueves, 7 de agosto de 2008
La manchita
Emilia se sentía bella. El vestido le había quedado divino, era blanco, todo blanco y no había manera de quitarla del espejo. Su reflejo llenaba sus inseguridades y la hacía sentirse como una princesa. Sabía que esa persona que la había hecho llorar tantas veces durante mucho tiempo iba a estar en la fiesta. Se había arreglado para esta ocasión, para causar revuelo, o que el corazón del susodicho diera vueltas y deseara poseerla por un momento. La verdad, es que se veía bien, aunque ese no era su estilo. Pasó la tarde escuchando la estridente música que salía de las bocinas, las demás quince añeras iban de arriba a abajo secreteando mentiras a medias, puras tonterías que las hacía sentirse importantes. Pero nadie debía de saber por que aquello era un secreto. Emilia sintió una sudoración mientras tomaba un poco de ponche y platicaba acerca del último mensajito que le había mandado Luis, su nuevo admirador. De pronto a lo lejos, vio venir a ese. A ese que la había hecho mujer, al que le había entregado su inocencia. Su primera vez. Ese momento que nunca olvidará en su vida. Se vieron mutuamente y apareció la nueva novia del innombrable. Se vieron con odio, como de querer matarse a arañones y halones de pelo. Emilia miró abajo de la mesa y sintió de nuevo aquella sudoración, se sintió un poco mareada. Se levantó para ir al baño y cuando lo hizo sintió risas a su espalda. Risas burlonas. Emilia no entendía lo que pasaba y los miraba a todos y todos se morían de la risa. Sintió que se burlaban de su espalda y por curiosidad se tocó, sintió la humedad de la sangre traspasada en el vestido blanco. Aquello era abominable, la sensación de vergüenza la hacía desear la muerte, o al menos que la enterraran viva. Ya era demasiado tarde para retroceder y volverse a sentar. Para ese momento, todos en aquel salón habían visto la mancha de la desgracia, roja como las llamas del infierno. Miró hacia su ex y vio la cara de su nueva novia, no se reía, pero tenía dibujada la palabra humillación en el rostro. Era patético, Emilia trataba de cubrirse con las manos, pero eso solo lo hacía más evidente. Corrió como pudo hacia el baño, en el camino perdió los tacones, se encerró y se quitó el vestido y toda su ropa la hizo puño y la dejó abajo del lavamanos, así, toda ensangrentada. Agarró agua, suficiente agua como para limpiar su alma y así se quedó, desnuda, frente a un espejo, se miró a si misma, era bella, más bella que cualquiera. Miró su entrepierna ensangrentada y se limpió con la mano, llevó su sangre al pecho y disfrutó de ese momento. Tocaron la puerta, Emilia seguía inmutable, eran sus amigas. Querían ayudarle o saber como se sentía, esto era el acontecimiento de la década, de lo que todo el mundo iba a hablar por el resto de su vida. Emilia abrió la puerta así, desnuda. Sus amigas se quedaron con la boca abierta, no por la desnudez, si no por lo bella que se miraba. Emilia salió del baño desnuda, caminó por los pasillos y llegó al salón, todos la miraron y se produjo el silencio. Se acercó a su ex que estaba sentado en la mesa tomando ponche, metió sus dedos ensangrentados adentro de su boca, se acercó a su oído y le dijo algo que nadie más en el mundo entendería. Emilia se fue de la fiesta, así, desnuda. Caminó y caminó por las calles y nunca más se volvió a saber de ella.
jueves, 31 de julio de 2008
A la mitad de la palabra
El centro comercial estaba abarrotado. No cabía ni una sola persona más. A Paz se le vio salir de la tienda de ropa española y subió por las gradas como pudo. Pensó por varios minutos que lo ideal sería irse, descansar en su cama, pues estaba harta de caminar y de la gente. Paz subió por las escaleras eléctricas, unos niños jugaban a retroceder e interrumpían el paso normal de las personas que bajaban. Paz respiró profundamente, sintiendo tranquilidad en todo su cuerpo. Sin avisar y de la nada, uno de los niños empujó a una señora que hizo que Paz cayera al suelo, dándose un golpe brutal en la quijada, con el filo de las escaleras. Paz se mordió la lengua en el acto. La herida era tal, que comenzó a sentir su sangre como si fuera saliva. Era salada y dulce, o dulce y salada, una mezcla de las dos. De su boca empezó a salir abundante líquido rojo, la gente se alarmó y paz se dio cuenta en ese momento que se había partido la lengua en dos. Paz quizo hablar, pero fue imposible emitir más que sonidos guturales mezclados con sangre. La señora que había caído encima de ella gritaba inconsoladamente, a los dos niños que jugaban, su madre los fue a traer de las orejas, no sin antes regañarlos y pegarles una colleja que a todos dejó con un mal sabor de boca. Paz se levantó y quiso caminar, pero la gente y la seguridad del centro comercial no la dejaban. Le pedían que se sentara. Pero se dio cuenta que había botado su cartera adonde llevaba todo tipo de documentación y su teléfono móvil, para pedir ayuda. Alguien la había robado. Paz no podía hablar, de pronto algo se le arrancó de la boca y trato de tragarla, era la mitad de su lengua, mucha gente le ofrecía agua, pero ella no pudo más que escupirla. Al ver aquello, le dio nauseas y vomitó todo por el suelo, vomitó sangre, abundante sangre, como para morirse. Al fondo, en medio de aquel tumulto de gente aparecieron corriendo unos de la cruz roja, traian una camilla e inmediatamente preguntaron su tipo sanguíneo, Paz les decía que no, pero los paramédicos al ver tal cantidad de sangre no podía pensar en otra cosa. Necesitaba que le transfirieran sangre o podía morir. La alarma era general en el lugar. Paz era el centro de atención, estaba coloreada de rojo, como si se acabara de bañar. No podía más que repetir incansables veces que no, que no, que no. No. Los paramédicos la tumbaron al suelo, que se sentara le dijeron, e hicieron que la gente retrocediera. Los guardias de seguridad ayudaron en el acto. Muchos se enfadaron, querían seguir viendo con morbosidad el pedazo de lengua que había caído al suelo. Y el vómito. Los paramédicos, sacaron una aguja grande y tranquilizaron a Paz. Unos segundos después Paz desmayó. Se la llevaron al hospital. La transfusión de sangre fue todo un éxito. Había perdido mucha. El problema es que ahora no saben que hacer con ella. No tiene documentación y no despierta. Y no puede hablar. Pasaron las horas. Paz se levantó de la cama. Los médicos quisieron hablar con ella pero fue imposible, estaba furiosa. Salió como pudo de la clínica. Todos se quedaron sin saber que pasó. Pasaron los días y recibieron una llamada de un periódico local queriendo hacer un reportaje sobre una transfusión ilegal que le hicieron a una joven testigo de jehová. El caso lo tienen las autoridades y el ministerio de salud.
jueves, 24 de julio de 2008
Quizás tu nombre salve...
Solo sé que se cansó. Sintió sus pies desnudos a la orilla del mar, la arena había entrado en sus zapatos. Ya era oscuro y el cielo amenazaba con bañarla. Caminó un poco más y sus rodillas se cansaron, se sentó por un momento y se sintió desnuda. Tantos pensamientos encontrados en la cabeza la tenían al borde del abismo. Del colapso. En sus venas corría sangre, un tanto envenenada un tanto con amor. Deseo por un momento que sus lágrimas fueran de sangre para desahogarse y morir por el llanto. Desangrada, íngrima. A la orilla del mar. Pero se dio cuenta que sus pensamientos eran solo deseos que nunca se iban a cumplir. Pensó en amores y otra lágrima cayó derramada en la arena. Quería volar y mirar las estrellas de cerca. Sola. El silencio lo cubría todo, hasta el mar. De repente, volteo a ver y se encontró a si misma, caminando hacia la orilla, sabía reconocerse desde lejos. Y no le causó extrañeza encontrarse, simplemente sabía que esa iba a morir. Se vio a si misma pensando en lo mismo que ella pensaba y se metió al mar. No se escucharon gritos ni murmullos. Ni lamentos. Solo sucedió. Ella se levantó de la arena, con una sonrisa vio su cuerpo flotar. Había muerto. Ella misma, osea, la otra, había muerto, ahogada. Y ella, la de la arena en los zapatos, sonrió como nunca antes había sonreído.
martes, 17 de junio de 2008
Y si se va la luz...
Me quedo sin nada. Sin tu sonrisa y tus ojos a media luz.
Y si se va la luz y es de día, me voy a quedar con el sabor de ese beso, con las ganas de verte, de agarrar tus manos con mis mismos trazos y llevarlas a mi pecho, para que sientas este corazón, que late nuevamente. Estaba muerto, mal herido... Y le devolviste la vida.
Y si se va la luz... Me quedo sin nada. Me quedo ciego. Buscándote en la oscuridad, donde nada es lo que parece ser. Pero no necesito buscarte, solo necesito esperar a que tu luz regrese a mi por inercia y me devuelva la vida con tu sonrisa.
Y si se va la luz y es de día, me voy a quedar con el sabor de ese beso, con las ganas de verte, de agarrar tus manos con mis mismos trazos y llevarlas a mi pecho, para que sientas este corazón, que late nuevamente. Estaba muerto, mal herido... Y le devolviste la vida.
Y si se va la luz... Me quedo sin nada. Me quedo ciego. Buscándote en la oscuridad, donde nada es lo que parece ser. Pero no necesito buscarte, solo necesito esperar a que tu luz regrese a mi por inercia y me devuelva la vida con tu sonrisa.
lunes, 12 de mayo de 2008
Por si lo dudaste
Sentí lo que sentí por que me dio la gana. Por que si. Por que asi soy yo. Por que no me da la gana sentir otra cosa. Sentí lo que sentí por que asi lo siento y asi lo sentiré. Siempre.
Aunque te alejes, aunque me restriegues tus aventuras y tus pesadillas en la cara. Es lo que siento. No pienso cambiar. Siento lo que siento, aunque siento mucho tu pesar. Tu remordimiento, de haberme dejado solo cuando más lo necesitaba.
Tú, si, tú... Aunque suene ambiguo saber tu identidad, tus deseos de estar a mi lado. Compartiendo la nada, los trozos de sueños inconclusos que ves al futuro.
Detesto tus ganas de adorarme y adoro tus ganas de compartir mi momento sin mi, aunque te admiro. Eres con la que siempre soñé hacer la vida en francés y en ruso.
Te quiero.
Aunque te alejes, aunque me restriegues tus aventuras y tus pesadillas en la cara. Es lo que siento. No pienso cambiar. Siento lo que siento, aunque siento mucho tu pesar. Tu remordimiento, de haberme dejado solo cuando más lo necesitaba.
Tú, si, tú... Aunque suene ambiguo saber tu identidad, tus deseos de estar a mi lado. Compartiendo la nada, los trozos de sueños inconclusos que ves al futuro.
Detesto tus ganas de adorarme y adoro tus ganas de compartir mi momento sin mi, aunque te admiro. Eres con la que siempre soñé hacer la vida en francés y en ruso.
Te quiero.
jueves, 1 de mayo de 2008
Hoy me comí el último chocolate suizo
A Nadine... Para que me traiga más chocolates!
De los que me habías regalado. Los venía cuidando, comiéndome uno a la vez. Si bien dicen, que los mejores chocolates del mundo son los suizos. Podía sentir cada milímetro de su sabor. Y me comía uno cada día, era como una religión, después de la cena, un chocolate. Pero el último no me lo comí y lo guardé en la refri, para que no se aguadara y mantuviera su sabor. Vine guardando ese chocolate casi por una semana. Ahora, cuando terminé de cenar, me encontré con mi amigo chocolate en la refri, estaba ahi, íngrimo, triste, duro. Por primera vez me comía el chocolate para sentir algo dulce, en la vida, como si ese pequeño trozo de cacao con azucar fuera a cambiar algo. Lo sentí amargo, lo sentí vacío. El chocolate no pudo endulzar mi momento, por más que quise aguantarme el sabor en la boca, que se me hiciera agua, que los trozos de maní se hicieran liquídos. No hubo forma, creía que había algo raro en mi paladar, y estaba consciente que no era el chocolate. Soy yo. Fui yo quién perdió el sabor, de las cosas, de todo. Siempre pensé que era un tipo dulce, a veces empalagozo, siempre quise dejarle una sonrisa a la gente, por que creía que era la mejor manera de endulzar los momentos, una sonrisa sincera es gratis y se agradece. Pero por primera vez mi sonrisa es amarga, no tiene sabor, ni color. Algo cambio, en el momento menos esperado, sin pausas, de repente.
De los que me habías regalado. Los venía cuidando, comiéndome uno a la vez. Si bien dicen, que los mejores chocolates del mundo son los suizos. Podía sentir cada milímetro de su sabor. Y me comía uno cada día, era como una religión, después de la cena, un chocolate. Pero el último no me lo comí y lo guardé en la refri, para que no se aguadara y mantuviera su sabor. Vine guardando ese chocolate casi por una semana. Ahora, cuando terminé de cenar, me encontré con mi amigo chocolate en la refri, estaba ahi, íngrimo, triste, duro. Por primera vez me comía el chocolate para sentir algo dulce, en la vida, como si ese pequeño trozo de cacao con azucar fuera a cambiar algo. Lo sentí amargo, lo sentí vacío. El chocolate no pudo endulzar mi momento, por más que quise aguantarme el sabor en la boca, que se me hiciera agua, que los trozos de maní se hicieran liquídos. No hubo forma, creía que había algo raro en mi paladar, y estaba consciente que no era el chocolate. Soy yo. Fui yo quién perdió el sabor, de las cosas, de todo. Siempre pensé que era un tipo dulce, a veces empalagozo, siempre quise dejarle una sonrisa a la gente, por que creía que era la mejor manera de endulzar los momentos, una sonrisa sincera es gratis y se agradece. Pero por primera vez mi sonrisa es amarga, no tiene sabor, ni color. Algo cambio, en el momento menos esperado, sin pausas, de repente.
jueves, 6 de marzo de 2008
Fare um filme... "Lección de vuelo"
Al menos fue mi intención, un corto, algo que decir, algo que contar, historias que me llevaré hasta el final de mis días. Hacer una película en El Salvador resulta doblemente gratíficante, pues haces un esfuerzo doble, todo es más difícil y al mismo tiempo las cosas se vuelven más sencillas que producir en una gran ciudad.
Lección de vuelo es el primer corto que ruedo en El Salvador, se logró una excelente factura en todo sentido, el talento interpretativo de Jazmín Chahin y Paolo Hasbun fue único. Ellos, mis dos personajes principales hicieron su propio universo. Dos contrastes muy marcados. El bien y el mal.
Nos adentramos a la edición, espero poder terminar de contar esta historia de la manera que yo la visualicé. Aunque ya superó mis expectativas al terminar el rodaje.
Luego les cuento.
Lección de vuelo es el primer corto que ruedo en El Salvador, se logró una excelente factura en todo sentido, el talento interpretativo de Jazmín Chahin y Paolo Hasbun fue único. Ellos, mis dos personajes principales hicieron su propio universo. Dos contrastes muy marcados. El bien y el mal.
Nos adentramos a la edición, espero poder terminar de contar esta historia de la manera que yo la visualicé. Aunque ya superó mis expectativas al terminar el rodaje.
Luego les cuento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

